lunes, 4 de abril de 2011

¿Qué he hecho yo para merecer esto(s pies)?


Parece ser que el día en que se repatían los pinrreles, yo debía "andar" despistado de cañas por algún bar. Cuando llegué  al reparto solo quedaba morralla donde elegir.

Dejando a un lado las coñas, ojalá fuese tan fácil escoger los componentes que traemos de fábrica. Lamentablemente, no se nos brinda la opción de elegir. Como nos enseñara hace siglo y medio un monje austriaco al que le apasionaba jugar con flores y alverjas, las características que presentamos se las debemos en exclusividad a nuestros progenitores. Gracias a las 3 leyes enunciadas por Juan Gregorio, hoy sabemos que para cada carácter presentamos 2 genes (uno del padre y otro de la madre), pero la distribución de dichos genes en el hijo es un proceso dejado a manos del azar.
Lo ideal hubiese sido que heredara el carácter paciente y sosegado de mi madre y los pies perfectamente normales sin ningún defecto anatómico que presenta mi viejo.
Pues NOOO!!. Yo me cago en Mendel y en sus putos guisantes. Tuve que sacar la mala leche (nótense los insultos hacia el genetista) e impulsividad de mi padre y los pies deformados casi patológicamente de mi santa madre.
La deformidad heredada corresponde al arco plantar (al menos no me tocaron también sus juanetes). Existen 2 tipos de deformidades: Arco disminuido (pie plano) o arco elevado (pie cavo).
A pesar de que antiguamente te fumabas la mili por pie plano, actualmente es sabido que con un tratamiento adecuado la inmensa mayoría de pies planos suelen corregirse y ser asintomáticos.
Los pies cavos son otra historia. Son rígidos y con el tiempo tienden a empeorar. Suelen causar dolor y son muy inestables. La solución para mitigar en la medida de lo posible sus molestias pasa por utilizar unas órtesis a medida para aportar estabilidad y que el arco descanse para no sobrecargarse en exceso. En muchos casos la única solución es la quirúrgica. Miedo me da, viendo los dolores que tiene mi madre, como tendré yo los pies (presentando todavía más arco que ella y machacándomelos corriendo) dentro de 20 años.
Pasemos pues a la típica definición de causas, consecuencias y remedios, extraída de abcfisioterapia:
¿Qué es el Pie Cavo?
El Pie Cavo es un defecto genético en el que el pie tiene un arco exagerado, haciendo que el pie sea relativamente inflexible. Esto, a menudo viene asociado a una tensión excesiva en el gemelo (el músculo de la pantorrilla). Existen varios grados de pie cavo, (Grados I, II y III) en función de la elevación del arco. Un grado III se correspondería a una huella plantar dividida en dos, esto es que ninguna parte del arco contacta con el suelo durante la marcha, apareciendo sólo marcadas dos áreas: la correspondiente al talón y a la de la zona del antepie (huesos metatarsianos).

 ¿Qué problemas puede acarrear el Pie en Garra?
- Dolor en el pie al correr.
- Dolor en los dedos, que están doblados y no pueden estirarse
- Los deportistas con este problema suelen tener problemas en las carreras de larga distancia, debido a calambres en la planta del pie (fascia plantar) y en los gemelos.


¿Qué puede hacer el deportista?

- Realizar gran variedad de estiramientos en estática (gemelos y planta del pie).
- Consultar un especialista que pueda recomendar medidas ortésicas.
- Tomar una serie de medidas para evitar lesionarse, como una buena elección del calzado y ejercicios de fortalecimiento y estiramiento de los músculos del pie/pierna.
- Pedir consejo al fisioterapeuta sobre el calzado más recomendable para correr.

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Alguien podría decir: “Este post sin fotos no vale nada”. Pues ale, para que quede satisfecho, a continuación un reportaje realizado a mis dos joyitas.
IMPORTANTE: Personas fácilmente  impresionables ruego se abstengan de seguir visionando la entrada.

Vistos así no pintan tan mal (los dedos doblados para alcanzar el suelo sugieren algo)

Toma moreno!!. Estos son curvas y no lo que tiene Beyonce

Argggggghh. Sin comentarios

Parte externa del pie izquierdo

Parte interna del pie derecho 

Y para concluir, volvamos a la pregunta del título. Obviamente yo no he hecho nada para merecer estos pies (tampoco para desmerecerlos), pero sin duda alguna lo que si he hecho es elegir el deporte que peor les sienta. Probablemente debería haberme aficionado a la natación, ciclismo, o bailes de salón (total el tacón ya lo llevo de serie). Pero lo hecho, hecho está y como aparte de un gran calcáneo, tengo una gran... cabeza (y no hablo de inteligencia precisamente), no cesaré en mi empeño de intentar seguir corriendo hasta que mis pies me lo permitan. Obviamente mi cabezonería no debe cegarme y he de ser consciente en todo momento de mis circunstancias y limitaciones.
Por supuesto sé que jamás me convertiré en un corredor de los que se calzan las zapas 300 días al año, ni tampoco pasaré una temporada entera sin lesiones, ni lograré finalizar un ultramaratón.  El único objetivo plausible para mi ha de ser superar mis registros de años anteriores en cuanto a entrenos, marcas, carreras y tiempo sin padecer lesiones.


2 comentarios:

  1. Pues nada, si algún día tenemos hijos, espero que saquen mis pies normales y tu cabezonería (fortaleza) para conseguir objetivos.

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  2. En una reunión social Marilyn se acercó a Einstein y le dijo:
    - Que dice profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos. ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?
    A lo que Albert, tras un momento de silencio respondió: Señorita Monroe lo que me inquieta es que el experimento pueda salir al revés.

    Pues eso... que no me fio yo de la genética

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