jueves, 31 de julio de 2014

XVIII Ultramaratón de los Cañones 2014


Siendo esta la carrera de mayor distancia a la que me he enfrentado en toda mi vida, sumándole la fabulosa experiencia vivida en el viaje, era de prever el tochazo que se avecinaba al intentar plasmar lo experimentado durante esos 4 días en la Sierra Madre mexicana, lugar en que se celebra el Ultramaratón de los Cañones desde hace 18 años .

Podría haber realizado la crónica en varias partes, pero como es norma en el blog: 1 carrera – 1 crónica. También podría haber intentado resumir al máximo para aligerar texto, pero simplemente no me ha dado la gana dejar cosas en el tintero solo para ahorrar espacio.

Lo más que he podido hacer, pensando en el sufrido lector, es dividir la novela crónica en capítulos. Así cada cual, podrá saltar al que más le interese sin tener que chuparse el ladrillo completo de todo el viaje.

Ahí va pues, el “resumen” de lo vivido en mi viaje a Chihuahua entre los días 17 y 21 de Julio de 2014.




ANTECEDENTES

Por más que me duela, la cruda realidad es que soy un pésimo corredor de montaña. Me encantaría desenvolverme ágil y veloz en este medio, pero lamentablemente mis tobillos sufren sobremanera cuando el terreno se torna irregular. Si a esto le añadimos que la genética no me obsequió con unas piernas “montañeras” y que tampoco he realizado acción alguna para mejorar esto (léase gimnasio, meter cuestas en entrenos, etc), quizás un ultramaratón de 63km por el sistema de barrancas y cañones más grande del mundo no era precisamente la prueba más propicia para iniciar mi coqueteo con el trail running.

Ahora bien, que no sea buen corredor en ese terreno, no significa que no disfrute cuando voy a la montaña. Los parajes presentes en ella y la paz que transmite no pueden compararse a un paisaje urbano o de campo sin desniveles reseñables. Es por ello que decidí embarcarme en esta aventura para debutar en un ultratrail, con la única pretensión de disfrutar del espectacular paisaje presente en esta zona remota, y si de paso podía aprender algo de los mejores corredores de resistencia por montaña del mundo que allí competirían… pues mejor.

No voy a ponerme a hablar aquí sobre los rarámuris (los de los pies ligeros), ya que esta crónica se extendería hasta el infinito y más allá. Muchos ya sabréis de ellos. Para los que no, con preguntar a Mr.Google aparecerán toneladas de información acerca de esta etnia mexicana que hizo mundialmente conocida Christopher McDougall en su libro Nacidos para Correr.

Y no, tampoco es esta la carrera que relata el libro. La que aparece en sus páginas es el Ultra de Caballo Blanco de 80km, carrera mucho menos complicada y técnica, que tiene lugar también en la Sierra Tarahumara en la vecina localidad de Urique cada Marzo. Ahora bien, los competidores sí son los mismos y la gran mayoría de inscritos son rarámuris (también llamados tarahumaras por la castellanización de la palabra anterior) oriundos de Guachochi, Urique, Batopilas, etc.

La logística del viaje fue del estilo de otras escapadas que he realizado. Llevar todo atado, con reservas, planes de ruta, etc, da esa tranquilidad tan apreciada por muchos. Aunque yo soy de la opinión que de no ser así, esto no debe de representar un obstáculo para preparar la maleta y lanzarte a la piscina. Cierto es que me inscribí a la carrera muchos meses atrás para tener asegurada la plaza, pero cuando finalmente me confirmaron que podía pillarme jueves, viernes y lunes en el curro, para ciertas cosas ya era demasiado tarde.

Encontrar un alojamiento en Guachochi a 2 semanas de la carrera era simplemente una quimera. Llamaría a casi 20 hoteles, hostales, cabañas y la respuesta siempre era la misma: Completo al 100% desde hace meses. Finalmente una señora muy maja, al menos eso pensaba en esos momentos, que era propietaria del Hostal el Mesón, me dijo que no me preocupara y que viajara a Guachochi y si no encontraba otra cosa, ella en su casa tenía un cuarto libre donde podía quedarme. Con esa promesa pactada por teléfono, decidí que era el momento de ponerme con los pasajes de avión.

Después de haber reservado el billete con Airticket24, los muy impresentables me lo cancelaron 2 días después por conflicto de tarifas, aún estoy esperando que me expliquen que coj… quiere decir eso. Después de esto comprobé que lamentablemente, a 3 de Julio, era imposible conseguir boletos para salir de Cd del Carmen y llegar a Chihuahua el jueves 17. Al final el karma entró en acción y pude encontrar billetes por Interjet, desde la vecina Villahermosa, que encajaban a la perfección y además más baratos, incluso sumándole el bus, que los originales de airticket24 (chuparos esa assquerosos!!!).

Para finalizar, el transporte desde Chihuahua a Guachochi también es digno de estudio. Si bien sí existía combinación para ir el viernes prontito, la vuelta debía ser el domingo temprano impidiéndome disfrutar del ambiente en la ciudad esa mañana. Cuando andaba dándole vueltas como resolver esto, me topé con un anuncio en el caralibro del ultra de un corredor explicando que iban a alquilar furgonetas y disponían de plazas libres. Marco fue el primer contacto que tuve con los corredores de Ultramex, equipo de ultramaratonianos de Chihuahua, y gracias a los cuales este viaje superó por mucho mis expectativas más optimistas.



VIERNES 18 JULIO (VIAJE A GUACHOCHI y 10K)

Nada más escuchar la voz de Paul por el celular, Marco me pasó su número para que me organizara con él, intuí que debía de ser un tío majísimo. Cuando me recogió en el hotel el viernes a las 6:30, solo pude que corroborar esa sensación. Paul es el alma máter del equipo, el entrenador, el coach, como los demás lo llaman. Nada más verlo aparecer en huaraches, fibroso como una gacela, supe que como corredor sería excepcional. Pero después de convivir con él en este viaje, puedo decir con gran satisfacción que todavía es mejor persona que corredor (y eso que gasta unos 32’ en 10k o 2h20 en maratón por poner un ejemplo :-0 )

De camino al Meeting Point, pasamos a recoger a otro compi venido del DF que también supo por una amiga que este grupo iba a ir en furgoneta a Guachochi y se puso en contacto al igual que yo. Estaba en Chihuahua ese finde por trabajo y se enteró de la carrera, animándose con el medio maratón que le venía de lujo para incluirlo en la preparación del maratón de DF a finales de agosto donde coincidiremos nuevamente. Grande Manu!!

Una vez en el punto de encuentro, llegó el momento de conocer a los componentes de la expedición. Once personas viajaríamos en la furgo, para ya en Guachochi encontrarnos con los demás integrantes del equipo.

De izquierda a derecha y de arriba abajo: Manu, Nachito, Rubén, Linda, 
Ana, Gloria, Sergio, José, Vicen, Paul y Cesar

Manu: Chilango (así llaman “cariñosamente” a los de la capi) corredor, fotógrafo y viajero empedernido, enamorado además de España, donde estuvo viviendo un par de años mientras realizaba su Maestría en la Complu .

Nachito: El veterano en edad, que no en espíritu, del grupo. Un ejemplo para todos y un pozo de sabiduría y experiencia de la que nos aprovechamos toda la expedición. Ya había corrido en ediciones anteriores y este año iba a por los 100k. Conocía al 99,9% de los corredores de Chihuahua, Guachochi y parte del extranjero!!

Rubén: El hombre de la eterna sonrisa y que buscaba convertirse en ultramaratoniano en una prueba tan exigente como esta. Oriundo de Hidago de Parral, el pueblo donde asesinaron a Pancho Villa, aún sonrío recordándolo contar la historia de que Parral es la única ciudad del mundo donde una llamada al cielo es una llamada local XD

Linda: Un cielo de mujer cuya ilusión era poder superar este reto y cruzar la meta. Todo un ejemplo de tesón y disciplina. Grandes momentos en la furgo cuando llamaba a pleno pulmón a Pauuuuuuuullll, jiji.

Ana: La yogurina del grupo. Esta vez no corría, aunque de sobra estaba preparada, como todos le recordaban, para haber participado al menos en los 21k. Labor de admirar la llevada a cabo, junto a Manu, durante todo el día en diversos puntos del recorrido. Su asistencia, apoyo, labor fotográfica, etc , no se nos olvidará a los que pasamos gran parte del día batallando en la Sinforosa.

Gloria: Otro cielo de persona. Conectamos desde el principio, pues ambos somos de darle al palique contando historietas y seguro que les pusimos la cabeza como un bombo a los sufridos compañeros de viaje. Perteneciente a una casta de superatletas, algo así como los Quimare o Cubesare, la intención de los 7 hermanos Loya era acudir a Guachochi y meterse pal body un ultramaratón en familia. Una verdadera lástima que su hermana Soco, una de las más preparadas del clan, tuviese que renunciar muy a su pesar por una bronquitis llegada en el momento más inoportuno. Seguro que con el entrenamiento ya en sus piernas para el próximo ultra se desquitará para siempre.

Sergio: Como decía Paul, el chaparrito del grupo. 2 metros de bondad y amabilidad. Una de esas personas que te transmiten tal serenidad, que al conocerlas piensas que si hubiesen más como él, el mundo sería un lugar mejor. Otro debutante que se enfrentaba a los 63k para convertir este desafío en una de las experiencias más intensas de su vida deportiva. Tranqui amigo, que ya habrá tiempo en un futuro para que encuentre esos huaraches que no me fue posible en Guachochi.

José: Siempre lo recordaré como el primer contacto con un rarámuri en esta aventura. Aunque lleva 10 años viviendo en Chihuahua y corre con zapatillas, su velocidad delata sus raíces. Correría el 10k el viernes y el 21k el domingo. Un gran tipo con el que tuvimos el placer de compartir esos 3 días en las Barrancas del Cobre.

Vicen: El loco español que se lanzó a la aventura sin saber realmente a qué tipo de carrera se había inscrito… y lo más curioso es que no se arrepiente a día de hoy ni un ápice y volvería a repetir sin dudarlo.

Paul: Como ya he dicho, un tío grande que velaba por todos, preocupándose sobremanera por las inquietudes y miedos que teníamos los novatillos, animándonos y aconsejándonos como solo un gran entrenador sabe hacer.

Cesar: Cuando lo vi aparecer con su playera del Club Más Loco (la que entregan al finalizar el Ultra de 80k Urique), de volada entendí que este sí sabía dónde se metía. Las risas que nos echamos al ver la foto de salida del Ultra esprintando mano a mano con los punteros. Luego bajaría el ritmo a los 500m, pero esa foto felpando a Arnulfo y Silvino ya no se la quita nadie :-)

Del viaje que contar… 7 horas de charreta y risas para ir conociéndonos mientras el bueno de Paul se pegaba la paliza conduciendo hasta Guachochi, donde llegamos a las 14:30.

Nada más llegar, recogida del kit de corredor y a zampar. Allí los “nuevos” conoceríamos al resto del grupo.


En el restaurante los 10 de la camioneta, José estaba preparándose para el 10k que disputaría en una hora, junto a Soco y Ali (hermanas de Gloria), además de Marco y Darío (otro chilango majísimo que se atrevería con los 100k) con sus respectivas esposas y madres.

Nada más comer, rumbo a la plaza del pueblo a echar porras a José que era el primero en competir.

Con el 127 nuestro rarámuri favorito, oe,oe

Aunque habían muchos otros

Primera vez que puedo ver en directo a los tarahumaras corriendo con sus huaraches. A pesar que los ganadores calzan deportivas, los primeros rarámuris llegan en 37’. Impresionante forma de correr e increíble lo curtidos que tienen los pies para correr a esos ritmos sin lastimarse.

Tiempazo de nuestro amigo, 38’ creo recordar, y tras despedirnos de él, Manu y yo nos dirigimos a hablar con responsables del Ayuntamiento para encontrar un sitio donde pernoctar. No lo había dicho, pero al llegar a Guachochi llamé a la propietaria del Hostal “El Mesón” y me llevé la sorpresa. Decía que ya no tenía hueco, y cuando le recordaba nuestra conversación, le entraba amnesia de repente. En fin, que ni rastro de la mujer adorable con la que hable 2 semanas atrás... allá ella y su conciencia.

Los majetes de nuestros compis de viaje nos hacían un hueco en la casa donde se quedaban, pero dormían en el piso con sacos. Manu y yo no llevábamos y no queríamos molestar teniendo que usar los suyos. Al final, la buena suerte nos sonrió de nuevo y pudimos quedarnos en la Casa del Estudiante, compartiendo cuarto de literas con otros 3 compis de Chihuahua (2 de ellos inscritos al 100k).


U
na vez con un sitio donde descansar, volvimos a la plaza, cena de la pasta y de vuelta al cuarto porque a las 3:30 sonaría el despertador para prepararse.

Buff ni me imaginaba la que me esperaba al día siguiente


SABADO 19 JULIO (EL GRAN DIA. ULTRAMARATÓN DE 63K Y 100K)

Llegó el gran día. A las 4:00 para la salida porque a las 4:30 parte el camión, puedes dejar en él la camel para recogerla después, hacia el km 17 donde comienza el descenso a la Reina de las Barrancas, LA SINFOROSA.

Junto a mis compis de cuarto (Emmanuel y David)

Ambientazo en la salida donde rarámuris y chobochis (así nos llaman ellos) comparten nervios y ganas porque se de el pistoletazo de una vez por todas.

Me encanta esta foto. Arnulfo (con una camiseta técnica de una carrera del tour por 
España que realizó junto a Silvino unos meses atrás) atento a la algarabía 
que están formando los compis de Ultramex en segundo plano, jajaj. 
Y con el 318 la niña rarámuri de 14 años que se llevó a victoria en los 63k.

Te va a dar igual ajustar el Garmin, 7 horas tienes de batería….

Pim, pam, pum, fuera. Cesar, de naranja, liderando la carrera

De lo que nos esperaba en carrera, aunque no exactamente igual, teníamos una idea por un dibujo que por ahí circulaba con el perfil impreso.



Se da la salida a las 5:00 am y tenemos por delante unos 17 km que discurren por caminos de terracería hasta llegar al borde de la barranca.

Nada más salir de pueblo la oscuridad es total. El camino es de tierra y está en buen estado, aunque hay algunas zonas con barro y charcos debido a la lluvia del día anterior.

Como preveía, desde el primer paso siento que aquí no se corre igual que en Ciudad del Carmen. Se nota sobremanera el hacerlo a 2400 msnm, y poco a poco se va ajustando la velocidad de crucero a ritmos en torno a 4’45’’.

Esto da para ir bastante delante en el pelotón, obviamente el grupo puntero en el que va Paul ni lo huelo. Pero voy corriendo rodeado de rarámuris con sus huaraches y sin más iluminación que la que pueden aprovechar de mi lámpara. Son momentos mágicos y me siento afortunado de poder estar en este lugar, en esta carrera, en estos momentos. Sobre el km 6 paso a una chiquita con su vestido y zapatos, la cual según le canta el público es la primera fémina de la carrera. Con ella comparto un par de minutos, pero finalmente decido tirar al ver que mi ritmo es un poco más vivo. Paso por el km 10 en unos 47´ y estoy disfrutando sobremanera, deseando llegar al 17 para iniciar el descenso. Sigue siendo de noche y en un tramo llano sin mayor dificultad que el poco barro que pueda haber, llega el momento de recibir mi bautismo en la montaña (y eso que aún no hemos alcanzado el terreno complicado).

Sobre el km 12, dejo de mirar al suelo para beber agua, me despisto y tropiezo, yéndome con toda la inercia al suelo. Lo que en principio debía de haber sido una caída graciosa sin consecuencias (más que las manchas de barro en la ropa), se convierte en una pu…. al darse la coincidencia que donde cae mi rodilla izquierda hay una roca puntiaguda emergiendo del barro. La sangre del codo y de la palma sé que no es nada. Ahora bien… la rodilla es otro cantar. El corte es feo y no deja de sangrar, como no tengo nada a mano para parar la hemorragia decido que un buen puñado de barro es la mejor solución, pero lo peor es el golpe de la rótula. Decido volver a trotar, pero el dolor es manifiesto.

Para mi alegría en el km 13 hay un puesto de control, no lo esperaba hasta el 16. Ahí me curan, me vendan y vuelvo a arrancar confiando que las molestias cesen y pueda disfrutar la bajada.

Al llegar al km 16, donde recoger la mochila, me encuentro a Anita recibiéndome con una sonrisa. Cuando le pregunto cómo va la gente el grupo, me sorprende diciendo que soy el primero en llegar. Le pregunto por Paul y me dice que no ha llegado. Me temo que algo ha ocurrido y en efecto como sabría después, el grupo que lideraba la carrera, Paul entre ellos, de unos 20-25 corredores entre rarámuris y chabochis  se confundió en un cruce y perdieron más de media hora hasta que encontraron la ruta nuevamente, arruinando las posibilidades de victoria de todos ellos y retirándose varios al ver que no podían ya llegar a los puestos de cabeza.

Venga que solo es un arañacito

Me ayuda a vendarme bien la rodilla y me da ánimos para acometer el descenso.

Llego al borde de la barranca, ya amaneciendo, a las 6:30 am y me quedo impactado. Había visto cientos de fotos, pero lo que me encuentro ante mi supera todas mis expectativas. De repente una profunda cicatriz corta en seco el terreno llano por donde habíamos avanzado durante casi 17 km. Es increíble pensar si quiera que tenemos que llegar al fondo de ese barranco y lo que es más preocupante, luego subirlo :-o

Feliz porque todavía no había comenzado a bajar

Comienzo a bajar sin intentar prestar mucha atención a la rodilla, pero es imposible. Busco motivarme diciéndome que luego en llano y en la subida no sufriré tanto, que solo son unos 9-10 km de bajada donde ir tranqui y luego a darle de nuevo.

Fácil es decirlo. Comienzan a pasarme decenas de corredores por ambos lados, la niña de 14 años que comanda la clasificación femenina incluida. Me quedo petrificado al ver como bajan los raramuris. Mientras yo he pasado de correr a menos de 5’/ km en llano a promediar en la bajada kms a 20’, ellos aprovechan el descenso para acelerar y correr más deprisa que en llano... y con chanclas hechas con neumáticos usados. Es sencillamente espectacular!!!!


En un tramo donde ando casi con el culo en el suelo, hacer notar que además del dolor en la rodilla soy un pato y un miedoso, me pasa como un misil Paul seguido de un rarámuri. Acierto a darle ánimos y él comenta que se han perdido y de ahí su retraso. Al minuto ya no los distingo en la lejanía. Menudo crack el coach, si no de rarámuri, por lo menos tiene alma de cabra montesa ,jiji.



Se me hace un mundo llegar al fondo de la Sinforosa. Voy parando en todos los puestos de avituallamiento para cambiar las vendas e hidratarme como dios manda. Al final, tras más de 4h horas de carrera, consigo llegar al km 26 donde finaliza la dura bajada. A estas alturas ya me han pasado varios compis del grupo, dándome ánimos, o como en el caso de Rubén un diclofenaco para controlar el dolor, gracias socio, aunque en un puesto de avituallamiento hacia 1 hora ya había tomado otro sin notar efecto alguno.

Tanto el km 26 y 27 son llanos y aptos para correr. A pesar de haber comido y haberme hidratado cuidadosamente, intento trotar y me es imposible. Simplemente mis cuádriceps no responden (me los he machacado en la bajada intentando cuidar la rodilla)

En ese preciso instante comprendo y asimilo que por más que descanse, coma, me hidrate o cambie el terreno, todo lo que tenía que correr hoy, ya lo he corrido. Mi carrera ha durado 16.5 km, el resto va a ser una caminata de 30 km por un paisaje increíble, rematada con otro paseo de 16.5 km por terreno llano hasta Guachochi.

La verdad, para como suelo ser de competitivo, me sorprendo a mí mismo cambiando el chip. En lugar de agobiarme por la marca que voy a conseguir, invirtiendo más del doble de tiempo que el ganador de la prueba, me centro en disfrutar del espectacular entorno y de hacer más llevadera la caminata socializando con los demás corredores.

Y a eso me dedico. Corriendo por montaña, como estoy demostrando, seré penoso, pero socializando… ahí estoy en mi salsa, jaja. Es momento de hacer fotos, disfrutar relajado de cada avituallamiento, agradeciéndoles la increíble labor llevada a cabo por todos los voluntarios que se sitúan a lo largo del recorrido.

Comparto carrera con multitud de corredores, ya que una vez que llega la subida, el correr solo queda reservado para los superdotados rarámuris.


Las imponentes Zetas

Y
 así vamos superando los tramos míticos del recorrido como el Chipote, las Zetas, la Pared, la Cascada Rosalinda, el Puente colgante y salvando poco a poco los más de 1400 m de desnivel positivo que se acumulan en los 8 km que separan el fondo de la Sinforosa del Mirador situado a la salida de esta.


En la pared con el bueno de Eduardo, con el que compartí un buen ratito en la subida y me eché buenas risas con su historia de su amigo holandés conocido como "el falso Dean Kazarnes" XD


En la cascada Rosalinda con Yann y Cesar


Puntazo al llegar a uno de los avituallamientos de la Sinforosa

En estos momentos, algo menos de 9h de carrera, cuando yo llevo completada aproximadamente la distancia de un maratón, en la plaza de Guachochi estalla en aplausos el gentío cuando aparece Silvino para romper la cinta, tras recorrer los 100km en unas espectaculares 8h44m. IMPRESIONANTE!!


Espectacular Silvino. Al igual que Arnulfo, visitiendo una camiseta de 
un ultra que realizó en Castilla de la Mancha unos meses atrás.

Mientras tanto, en el fondo de la Sinforosa…

Con Fabian , compi Carmelita, aunque su esposa le estiro de las orejas por poner en la inscripción San Francisco de Campeche, que es donde residen actualmente. Queda pendiente ese trotecito por Playa Norte.


En el famoso puente colgante


Finalmente, tras casi 10 horas de carrera, consigo salir por mi propio pie de la Reina de las Barrancas. En el Mirador aguardan Ana, Manu y la madre de Marco a los que mareo durante más de 10 minutos con historietas varias mientras me bebo un pinole y como algo de fruta.



Después de ello toca continuar hacia Guachochi, y a pesar de que todos dicen que ya está hecho, para un tullidito que no puede echar a correr ni aunque lo persiguiese un coyote, esos 17km se hacen eternos.



Pero chino, chano, de charreta con otros caminantes como yo (una alegría encontrar a Nachito y Emmanuel disfrutando de un burrito en el último avituallamiento), nos vamos acercándonos a Guachochi.

A pocos km de la llegada una sirena nos hace girarnos. Es la primera clasificada de los 100k que a pesar de llevar los pies destrozados, todavía me dan escalofríos al recordar la imagen en meta de sus talones en carne viva, la muy maquina nos deja atrás en un abrir y cerrar de ojos. Impresionante Betty Mendez con sus 12h48m, que se convierten en el nuevo record femenino de la prueba.


Como unos 15 minutos después de Beatriz (y con 37km menos en las piernas) finalmente entro en el casco urbano de Guachochi. Tras más de 11 horas después de haber corrido por última vez, saco fuerzas para de comenzar a trotar de nuevo (calculo que a unos 7 min/km) y completar de este modo el kilómetro final de la carrera.



Y así cruzo por fin la meta. Roto como nunca antes había estado, con la rodilla para venderla en un rastrillo, ampollado seriamente en ambos pies, pero con una sonrisa de oreja a oreja por la satisfacción derivada de la experiencia vivida.

Según la organización, ya que la batería del Garmin murió muchas horas atrás, he completado los 63000m en 13:05:48, entrando en la posición 156 de los 421 inscritos que aparecen en las listas (desconozco el número total de llegados a meta)



En meta rencuentro con muchos de los compis de Ultramex, que ya llevaban un ratito allí (algunos como Paul unas 6 horas) echando porras a cada uno de los integrantes del equipo que van cruzando bajo el arco.

Una vez curada la rodilla en el puesto médico, ponemos rumbo a la Casa del Estudiante para tomar la merecida ducha, comer algo y descansar, que hoy si nos lo hemos ganado.

Sobre las 20:00 comienza a diluviar, con muchísima gente todavía en los caminos hacia Guachochi (sobre todo los de los 100k). Es de admirar como lucharon y como todos, en el caso de nuestros compis de viaje, alcanzaron la meta sobreponiéndose a estas duras condiciones.

DOMINGO 20 JULIO (21K Y VUELTA A CHIUAHUA)

Es momento de compartir las impresiones de la experiencia vivida entre todos.

Cada cual tiene su historia, pero lo verdaderamente importante es que todos finalizamos el ultramaratón sin lesiones de consideración y más allá de si no conseguimos el crono buscado o si algunos prefirieron dar por concluida la aventura en el 63k en vez que en el 100k, la sensación de felicidad y euforia por completar el reto es general.

Después de desayunar toca ir a echar porras a los últimos valientes que van a batirse el cobre, nunca mejor dicho XD , compitiendo en los 21K.

Tanto José como Manu realizan dos carrerones y prueba de ello es la satisfacción que se aprecia en esta foto.


Después de esto a preparar el petate, probar las famosas truchas arcoíris de Guachochi y viaje de vuelta a Chihuahua para dar por concluida esta aventura.


Ahí me enteré que a Cesar le llaman loverboy. La verdad desconozco el porque XD




CONCLUSIONES

Comencemos ateniéndonos al ámbito deportivo. Esta carrera me ha enseñado, aunque ya lo sospechaba, que un maratón de montaña con miles de metros de desnivel acumulado es un deporte totalmente distinto a un maratón llanito de asfalto, hasta incluso se requieren zapatillas distintas :-o

En varios maratones en ruta en los que he participado, a pesar de acudir con una preparación escasa, he conseguido salvar los muebles y acabar entero. Eso en montaña no ocurre, aquí de no preparar el reto no tienes salvación posible. Lo de la rodilla no es excusa, ya que de no haber sufrido ese percance, no creo que hubiese acabado mucho antes. Por tanto ya sé lo que toca, si se me ocurre de nuevo embarcarme en una de estas.

Si solo tuviese que centrarme es este aspecto y me preguntasen si me arrepiento de haber participado en la carrera sin el entrenamiento requerido, viendo las secuelas que me ha dejado (salí a entrenar el domingo pasado y solo pude hacer 5km porque tenía todavía los cuádriceps machacados y la herida de la rodilla se abría. Desde entonces no he vuelto a salir) y teniendo a un mes vista el maratón de DF y a dos el de Berlín, obviamente la respuesta debería ser que SI ME ARREPIENTO.

Ahora bien, como ya he explicado en este infumable ladrillo, el Ultramaratón de los Cañones ha representado mucho más que una carrera de 63km por montaña. He descubierto unos paisajes espectaculares, he podido admirar (incluso correr durante algunos kms codo a codo con ellos) a los legendarios rarámuris y, lo que es más importante, he tenido el placer de conocer a una gente maravillosa con la que disfrutar y compartir esta aventura.

Por tanto si me preguntas si me arrepiento, considerando todos los matices, no hace falta que indique la respuesta obvia. Mañana mismo repetiría sin dudarlo.


Es por ello que desde este humilde rinconcillo recomiendo al 100%, solo tened en cuenta acudir con el entrenamiento necesario para disfrutarlo más si cabe jeje, todo lo relacionado con este evento y si tenéis la posibilidad de algún día de realizarla, os aseguro que nos os defraudará en ninguno de sus aspectos.

Ahmm eso sí, no se os ocurra comprar los boletos de avión con Airtickets24, ni confiar en la dueña del Hostal “El Meson” por lo que pueda pasar….


Fotos: De todos los compis del viaje, Raramuri Sports, facebook del Ultramaratón


22 comentarios:

  1. Da gusto leer como lo cuentas, me alegra mucho que hayas disfrutado de esta gran experiencia, incluso de la caída te llevas tu historia. A testarudo no te gana nadie y esa es la prueba. Y como es este deporte, da igual el sufrimiento intermedio, por conseguir cruzar la meta y esa satisfacción merece la pena todo.
    Well done!!

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    1. Gracias morena.

      La verdad es que fue una experiencia espectacular. Espero que en el siguiente ultra andes tú por ahí para animar, o que carajo, mejor para participar ;-)

      La verdad una vez se cruza la meta, olvidas todas las penurias. Ya sabes lo que dicen: Pain is temporary, pride is forever!!!

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  2. Wow! me ha encantado la crónica! es una pasada, todo lo que has vivido, todo lo que has visto, está claro que esto supone más que correr una prueba de montaña, es una experiencia irrepetible! me encanta cómo lo has vivido y cómo lo has contado. Felicidades y a por los próximos retos!

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    1. Muchas gracias Celina,

      La verdad es que he pecado de novatillo pensando que no sería tan duro, pero bueno para la próxima seguro que ya no cometo tantos errores.

      Un abrazo

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  3. Todas las crónicas de maratones, ultras, de carreras serias vaya, me las suelo leer un par de veces, por que siempre se escapa algo, luego por la noche me la releo otra vez, pero tengo que comentar ya, que no aguanto jejeje.

    Me has dejado de piedra Vicen, por la carrera y por haberla contado tan bien, seria un sacrilegio hacer una crónica escueta de una carrera de este tipo, cuanto mas detallada mejor, el que no quiera leer que no lea, pero los que disfrutamos de esta lectura de las fotos y demás, es casi una obligación que la hagas así de completita ;-)
    eres un privilegiado por haber tenido la suerte de correr, de vivir algo así, de conocer a todas esas gente, te envidio no sabes cuanto.

    me ha hecho mucha gracia tu conclusión en la que dices que un maratón de asfalto no es como la montaña... pero so cenutrio!!! ahora te das cuenta??? deberías haber ido con esa lección aprendida.
    Un ultra Vicen es una aventura, una experiencia, nada tiene que ver con maratón, ritmos, velocidad, etc. no es el doble de duro es infinitamente mas duro, pero también la recompensa, en modo de satisfacción, es infinitamente mayor.
    Me alegro enormemente por todo ese disfrute, por terminar una prueba tan dura, pero sobre todo por esa sonrisa llegando a meta.
    Cuidate esa rodilla, un fuerte abrazo amigo.

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    1. Ay mi Javi que majete ;-)

      Ja,ja, es cierto que soy un cenutrio, pero igual si hubiese hecho antes alguna carrera de montaña más corta ,viendo lo que se sufre, no me hubiera apuntado a esta ni de coña XD.

      Gracias por leerte todo la crónica completa, aunque eso de animarme a que escriba tochazos, se puede volver en contra tuya en un futuro. Si esta ha sido de 63km, imagina lo que puede ocurrir si hago una de 100k o 120k como vosotros, máquinas!!!

      Un fuerte abrazo compi

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  4. Envidia vicen Muxa envidia esa carrera según la cuentas es algo único y la has sufritado hasta las últimas consecuencias, y enhorabuena por tus dotes de escritor eres muy grande un abrazo Tronk!!!!!

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    1. El Shakespeare de las Requenas me llaman,jajaja.

      Otra cosa no, epero sufritar ya te digo que he sufritado hasta el infinito y más allá :-)

      Un abrazo crack

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  5. ¡¡Espectacular!!

    Prefiero no decir nada para no estropearlo:)

    Ya te dije en la previa que sería una experiencia única y...parece que ha sido todavía más!!

    Me alegro un montón por ti, y aunque la envidia negra es mucha...que te quiten lo bailao!!

    Y de como corren y con que lo hacen ya ni hablamos.

    ¡¡Que buen rato me has hecho pasar leyéndote!!

    Un abrazo tocayo.

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    1. Jo tocayo, yo que esperaba que me dieras candela de la buena... que como me presento sin prepararme como debía.. que si salí demasiado rápido y lo pague una vez que entré en la sinforosa... que donde iba con unas nb 880 asfalteras 100%...

      O te has vuelto más comprensivo, o es que ya me has dado por un caso perdido XD

      Un fuerte abrazo compi

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  6. Cierto que al ver la crónica y al hacer aviso de que era larga, la dejé para más tarde, puesto a leerla, te puedo asegurar, que he disfrutado de su lectura, sus fotografías y tu narraciín de los acontecimientos.Es una prueba algo más que de montaña, jeje..todo un logro terminarla.Felicidades has completado una carrera que siempre la recordarás de manera especial..desde el principio hasta el final.Cuídate, recupérate pronto y un fuerte abrazo campeón.

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    1. Sí, la verdad es que más allá del crono o los dolores de los días posteriores, la experiencia sí la recordaré por siempre, y con eso me quedo.

      Dos semanas después aún se notan las secuelas, pero al menos hoy he podido ya hacer 10 kilometrillos sin dolores reseñables.

      Un fuerte abrazo

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  7. La palabra es envidia, mucha envidia!!!!. Una pasada lo que has vivido y lo bien que lo cuentas jodio

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    1. Bueno pues la envidia se quita eligiendo como destino de las vacaciones del año próximo la tierra de Pancho Villa y te desquitas a gusto,jiji

      Bien no sé si lo cuento, extenso sin duda..

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  8. Vicen, no tengo palabras!!! Qué carrerón, qué experiencia más grande!!! Qué grande eres amigo!!! Grande, grande!!!!

    MÁKINA!!! MÁKINA!!!!!!!!!!!

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    1. Pues ahí aparecen todas las señas para llegar desde Carmen; DF o donde quiera que aterrice tu vuelo desde España... y luego aprovechas unos días con Gabi en las playas de Baja California y planazo para un par de semanillas de vacas.

      Tú sí que eres un máquina.

      Un fuerte abrazo

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  9. En primer lugar, ¡¡¡Enhorabuena!!! Gran carrera, y grandísima crónica.
    Y en segundo lugar, entiendo que vas a participar en el maratón de Berlín, lo cual me supone una gran alegría. Ya sea por aquí, por el caralibro, por whatsapp o por tamtam, me pondré en contacto contigo para vernos antes de la carrera.

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    1. Gracias Patxi.

      Sí iré a Berlín, aunque visto el estado de forma que gasto, me da que iré a rodarlo sin más pretensión que cruzar la meta.
      Por supuesto cuenta con quedemos y echemos una birras.

      Un abrazo

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  10. Debutar en montaña en una carrera así es genuinamente el método vígaro, vamos de inconscientes, jeje, aunque no sabes la envidia que nos das a muchos. Lo mejor es que siempre te acordarás de lo bueno, muchas felicidades.

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    1. Gracias Miguel. Hombre es que debutar para ná es tontería, si hay que debutar que sea a lo grande XD.

      Hablando en serio, sí se me fue un poco la pinza. A la próxima de montaña que me apunte ten por seguro que será más corta y sobre todo menos técnica

      Un abrazo

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  11. Ya había oído hablar de esos cañones, ufff, que ganas, quien sabe. La montaña es dura, en otro sentido, ya lo has comprobado, así como que los tiempos se consiguen bajando, pero eso el que sabe y no tiene miedo (no es mi caso).
    El otro componente importante de estas carreras, para mí, es el disfrute de los paisajes, y para eso suele haber que parar a veces, en el momento que uno se distrae va al suelo normalmente.
    Un abrazo y enhorabuena campeón.

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    1. Con todas las veces que he leído tus crónicas de aventuras similares y no aplico nada y la lío como el novatillo que soy.

      Tú, con lo que te gustan estos berenjenales, seguro que acabas haciéndola en un futuro y disfrutándola a tope.

      Sí, sí la carrera la ganan en la bajada. La verdad me da coraje saber que nunca seré medio decente en ese terreno, porque tiene que salirse saber y atreverse a bajar como una cabra montesa.

      Un abrazo crack

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