sábado, 31 de marzo de 2018

IV 15km Metlife Madrid 2018


Con muy buenas intenciones comencé el año. Tras reaparecer en la San Silvestre de Getafe, viendo lo que me tocó sufrir debido a mi pobre estado de forma, me puse como objetivo para 2018 retomar los entrenos tras el largo parón de casi un año. 

Obviamente, siendo consciente de mi historial, de sobra sabía que no iba a acumular semanas de 4-5 entrenos, por lo que con 2-3 hubiese estado más que satisfecho. Pero aún con ese asequible propósito, cerré Enero habiendo corrido 5 días, el último de ellos en la MM de Getafe, aunque con un resultado mucho más satisfactorio del que podía preverse.

Ni si quiera eso me sirvió para ponerme las pilas. Tras los 21k Getafe, todavía empeoraron los números...  Intenté justificarlo, achacándolo al mal clima que hemos tenido, e incluso compré un rodillo para hacer bici en casa. Pero ni con esas, con los dedos de las manos puedo contar los días que me he subido a la flaca en el cuarto para sudar media horilla. 
La realidad es, simple y llanamente, que tengo una desidia brutal al no tener un objetivo concreto y se me está haciendo muy cuesta arriba volver al hábito de hacer deporte varias veces por semana.

Total, que en esas me planté la semana pasada. Como siempre me ocurre, cuando estoy una larga temporada vagueando, de repente un día me entra el cargo de conciencia, me calzo las zapas y salgo a pegarme una fundida hasta la extenuación como si de una carrera se tratase. En esta ocasión, el jueves fue ese día, me fui a las Ventas y comencé a darle vueltas a buen ritmo hasta que el corazón saliese por la boca.

Efectivamente, un ratito después, regresaba fundido caminando a casa el escaso kilómetro que dista de la plaza de toros, por no tener un gramo de fuerza ni siquiera para ir trotando a 6´30´´. Eso sí con la sonrisa en la boca, dado que el resultado nuevamente fue mucho mejor de lo esperado. Tal fue el subidón que me puse a mirar carreras para el finde y descubrí que todavía podía inscribirme por un par de horas a una competición que tendría lugar 2 días y medio después y que anunciaban como el único 15k que se disputa en la capital.

Con este panorama acudí el pasado domingo a la linea de salida de la que sería mi segunda carrera del año. 
Y como siempre ocurre, dejando a un lado el estado de forma que presente, con la firme intención de hacerla a tope intentando conseguir el menor crono acorde a mis posibilidades.

En esta ocasión, sí me fijo un objetivo. Viendo el entreno del jueves anterior, el perfil claramente descendente del recorrido, sumado a que con un dorsal al pecho siempre das un poquito más... no queda otra que intentar completarla a 3´59´´ para intentar derribar la barrera de 1h en los 15k.



Llego con el tiempo pegado a la salida, que tiene lugar en la Castellana casi a la altura de plaza Castilla. Por allí puedo saludar a varios compis de FFDR  y otro grupito llegará  un poco después tras completar 15k  y junto a la carrera realizar una buena tirada de preparación para Mapoma.

Nos despedimos, meadita del miedo y a los cajones a darle candela. Pese a ser 3000 corredores, me coloco bastante cerca del arco de salida.


Varias cosas he de tener en cuenta para intentar conseguir el objetivo. La primera y más importante, es ir controlando el Garmin y ser consciente que al ser 15km homologados, la distancia total indicada por este se irá en torno a los 15300m. 

La segunda, viendo el perfil de la prueba, es que debería ganar tiempo en las zonas favorables, ya que hay un par de rampas donde bien seguro que me dejaré unos buenos segundos. 

Se da la salida y al menos tocará intentarlo. La verdad es una gozada correr por La Castellana de bajada. Llegamos a la plasa de Colón y por Recoletos seguimos bajando hasta darnos de frente con la Cibeles.

Ahora toca subir por Alcalá bordeando el Retiro hasta llegar a Menéndez Pelayo donde se volverá a suavizar el perfil. El Garmin pita indicando km 5 - 18:55, una total locura para mi nivel actual, pero intento serenarme al ser sabedor que el cartelito de la distancia real llegará como 100m después y además ha sido todo en bajada. Aprieto dientes ese km 6 y lo solvento más o menos dignamente



Se vuelve a correr a gustito por Menendez Pelayo y el Paseo de la Reina Cristina hasta llegar a Atocha, pero luego te machaca la subida del Paseo del Prado hasta Neptuno y sobretodo la posterior en la Carrera de San Jerónimo. No me pongo a caminar delante del Congreso por vergüenza. Tras desfondarme, logro completar ese km por encima de 4´20´´. El Gps indica que cubro el km 10 - 38:55 (unos segundos más rápido que el entreno del jueves), pero pasará casi un minuto hasta que cubra la distancia real.

Tras llegar a La Puerta del Sol, otra vez a darle zapa por la calle Mayor hasta llegar a la Almudena y Palacio Real. Y tras salvar la última subida de Pintor Rosales, ya solo queda dar lo poco que queda en el Paseo del Rey para entrar a Madrid Río por el Puente del Rey para buscar la meta.

Sobre el km 14, me giro y veo que llevo a las liebres de 1h a escasos segundos detrás mío. Ya en Príncipe Pío viendo donde se sitúa la meta echo cuentas y veo que muy justito va a estar. Aprieto a muerte los últimos 300m y cruzo bajo el arco siendo primer corredor por encima de la hora. Afortunadamente tardé 10 segundos en pisar el tapete por lo que al final he completado los 15000 m en 59:52, siendo el llegado 108 de los 2672 corredores que completaron el recorrido.



Al llegar me alegra ver Juan Carlos, que era el FFDR que he tenido de referencia toda la prueba unos centenares de metros por delante, al que su rodilla le ha permitido realizar la carrera a ese buen ritmo. Obviamente de haber estado sin dolores, ni de coña lo hubiese visto en la lejanía. También, pocos segundos detrás mío, llegan las liebres de 1h y me llevo una grata sorpresa al ver que uno de los corredores que han llevado a cabo dicha labor es un viejo conocido :-) El gran Amadablam, reloj suizo donde los haya, que me confiesa que me ha ido viendo durante todo el recorrido y yo le confirmo que un km más y nos podríamos haber saludado en carrera en vez de en el guardarropa jiji.

Por cierto, hablando del guardarropa, el único pero que se le puede poner a la organización en esta edición. No por mi parte, que recogí la mochila en 1 minuto, pero en los 30-40 min que estuve por allí vi montarse la madre de todas las colas y muchos corredores se tiraron entre media hora y tres cuartos para recoger sus pertenencias, con la putada que ello conlleva.

Pues esto fue todo, así cierro Marzo. Han pasado 12 semanas de 2018 y he corrido en 10 ocasiones, habiendo invertido menos de 9 horas en zapatillas. Pese a la satisfacción del resultado del pasado domingo, está claro que a día de hoy un 42k queda a años luz y de no cambiar radicalmente mi rutina no sé cuando podré estar preparado para pulsar el botoncito. 

A ver si es verdad que la primavera, la sangre altera y  en el segundo trimestre pueda dar noticias mucho más esperanzadoras.

Fotos y video: Organización y Cristina Belda

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